La batalla

Año 1553, las tropas de Suleyman Qanuni el Magnifico, se enfrentan al ejército del Sha Tahmasp I, es una mañana fría con una escarcha ligera en todo el campo, del lado otomano se puede apreciar una línea de Genízaros fuertemente armados con mosquetes cubriendo a la infantería de choque armada con Yataganes, siguiendo a la tercera fila armada con lanzas largas. Todos ellos cubiertos con tres líneas de cañones y dos líneas de morteros de larga distancia, como saben esta arma debe localizarse en un punto que no afecte a las tropas de choque y que sin embargo pueda hacer daño al enemigo.

La caballería Otomana tiene dos ramas, la ligera y la pesada, la pesada únicamente se usará para contener cuerpos de infantería con lanzas que se muevan en espacios cortos, la ligera será usada para rematar a las tropas es retirada, es muy veloz y está compuesta en su totalidad por turcos ya que son los más hábiles, armados con sable y pistola. Al centro de la formación se pueden apreciar los cuerpos de arqueros, un grupo de Derviches, vestidos con chaleco negro y gorro blanco, de la orden Baktashi y de la orden Jalveti, con ellos el Imán en jefe vestido de túnica negra y turbante blanco sobre un gorro rojo, detrás de ellos un grupo pequeño pero sólido de fusileros y arqueros, que escoltan la reliquia más preciada del reino, un paño blanco bordado en oro, montado en un asta que lleva una punta dorada, grabada con la Kalima, en árabe que dice La ila ha ila Allah Muhammad Rasul Allah, no hay mas que un solo Dios y Muhammad es su Profeta, en el bordado se, pueden leer alabanzas a Dios y elegías al Profeta y a sus compañeros. Dentro del paño se encuentra deteriorado por el tiempo el estandarte del Profeta que alguna vez cargara su yerno Alí para dirigir a los musulmanes a la victoria en la batalla de Jaibar. Este estandarte es como en todos los ejércitos modernos la luz y guía de las tropas, la tradición islámica dice que si el estandarte toca el piso, la derrota es inminente, la protección que se le presta en batalla es indiscutible y en tiempos de paz simboliza la unidad del imperio compuesto por muchos pueblos unidos por la misma religión. Estas son las razones que se le venera como una pieza de unidad, política, social y religiosa. Colgado del estandarte se encuentra un Corán forrado en oro, rubíes, zafiros y esmeraldas. La escritura como la verdadera guía no sólo de los musulmanes sino de la humanidad.

En el mismo contingente se encuentra el Sultán Suleyman o Salomón, quién así como el venerable Profeta del mismo nombre se encarga de reinar con equidad, sabiduría y justicia siguiendo las leyes dictadas por Dios. Junto a el sus visires, a la izquierda y derecha, por delante el general en Jefe Jalid Efendi, acompañado de sus oficiales auxiliares y el porta estandarte de Suleyman, una bandera verde con la espada de Ali, la legendaria Zulficar o poseedora de la abundancia, este símbolo fue alzado en Europa y ha enfrentado a los mejores ejércitos del momento, estuvo presente en la conquista de Belgrado, de Budapest y el sitio de Viena, una muy similar domina el Mediterráneo sur oriental.

Cada grupo del ejército otomano está compuesto por gremios de artesanos, campesinos, trabajadores etc. Todos ellos entrenados como soldados profesionales al servicio del sultán, el imperio y el Islam. Cada gremio lleva su propio estandarte.

Del lado persa la formación táctica es muy similar, pero el número de efectivos y de armas de fuego es menor, los arqueros tártaros fungen como la retaguardia de apoyo para cubrir las tropas de asalto, al frente con lanzas y espadas cortas para las escaramuzas hombre a hombre, el número de mosquetes al ser menor, es efectivamente cubierto por los arqueros tártaros. Una artillería efectiva aunque en menor número que la otomana, sin embargo la caballería Quizilbach, orgullo y sostén económico y moral del joven imperio, una caballería muy rápida, sin embargo de choque con lanza, es un arma que debe usarse en un momento muy preciso, nunca contra ejércitos en formación, menos contra líneas de mosquetes y menos aún contra la artillería, un momento preciso puede cambiar la batalla. Aunque no lo crean la arquería tártara ya adoptada por los persas puede ser mas precisa que un arma de fuego y la distancia mayor, puede atravesar casi cualquier escudo y puede penetrar cualquier malla, además la velocidad de recarga es el triple de lo que sería un arma de fuego.

Suleyman está urgido de una batalla, necesita ganarla pronto, ya que al internarse en territorio Persa, sus provisiones están menguando, su ejército está cansado y una victoria militar le daría acceso a la principales ciudades para poder reabastecerse y terminar con esta guerra de casi dos años. Es por eso que todos los hombres y armas disponibles están en el campo, cocineros, enfermeros, caballerangos, camellos de carga y todo lo que se pueda mover está ahí.

El Sha Tahmasp de apenas veinte años aconsejado por sus visires, no tiene prisa, sabe que un enfrentamiento directo puede ser fatal contra tan formidable ejército, su estrategia como ha sido durante este tiempo es pegar debilitar lo más posible y huir, sin embargo el imperio que gobierna está compuesto por personas orgullosas y valientes que el huir les produce un choque total al ser enfrentados con sus valores tradicionales, y sobre todo el Sha no debe perder presencia política acarreada por una fatal derrota. Además el costo de esta guerra puede significar la quiebra del imperio, y por lo tanto el no pagar al ejército apropiadamente implica un golpe de estado, además de pérdidas significativas de territorio.

Ambos imperios gobiernan vastos territorios multiétnicos y multilingües, árabes, farsis, turcos, hindúes, kurdos, armenios, pastu, beluchi, sindi, gaznavíes y muchos más. Este día se define la frontera de todo, la frontera del Asia Central, a Suleyman le interesa el control del pueblo árabe bajo su estandarte, ya que le proporcionará una cohesión más fuerte entre los miles de árabes quienes son su población mayoritaria. Para el Sha el control de parte de los árabes representa un triunfo para su forma de pensar y una salida al Golfo Pérsico. Además la identidad cultural de su imperio cae en el territorio del noroeste, Azerbaijan, es la cuna moral de ambos pueblos, ambos miran este territorio como su cuna ancestral. Por eso la frontera del todo es fundamental. Una aclaración ambos pueblos originalmente vienen del Jorasan, pero el lugar donde maduraron ambos es Azerbaijan.

Después de varios siglos, los pueblos del Islam están bajo el dominio de dos imperios que prometen estabilidad y riqueza en el corto plazo. Un descanso después de siglos de guerras civiles, conquistas, Hordas Mongólicas, Cruzados Europeos y su peor enemigo la real falta de liderazgo.

Y por último, pero quizá lo mas importante para los actores de la batalla, el factor ideológico, hoy colapsan las dos formas de pensar extremas en el Islam, el Sunismo y el Chísmo, El Sultan Suleyman se ha erigido como el líder de todos los musulmanes, su corte aglomera todas las formas de pensar del Islam en el Sunismo, las cuatro escuelas de jurisprudencia mayoritarias o Madhabs, que engloban todas las costumbres y formas religiosas del imperio desde el Atlántico hasta la India, el mundo perfecto según Suleyman es este, todos los antagonismos y formas de pensar unidos bajo una casa, una forma de entender al mundo como es, múltiple, variado pero unido bajo un credo. Es el paraíso en la tierra, el reino de Dios en la práctica, los antagonismos existen pero en armonía, hermanos de religión y de nacionalidad, todos hablamos un idioma distinto, pero somos la comunidad de Muhammad. Más allá, la tolerancia puesta en práctica, el hermano de escritura, el hermano que comparte al mismo Dios, el judío y el cristiano, viviendo en paz. En el territorio del Islam, como siempre se ha interpretado en la escritura, el Rabinato con sede en Istanbul, se organiza como nunca lo había hecho, aglomera todas las formas del Judaísmo y tiene autoridad extraterritorial para todo el mundo Judío, las Iglesias Cristianas Ortodoxas, obedecen al Patriarca ecuménico nombrado por el mismo Suleyman, ha traído armonía y tranquilidad a los Cristianos que estaban en pugna.

Para el musulmán el poder del estado y religioso, son el mismo, la vida es el Islam y el Islam es la vida, cualquier documento, transacción o disputa legal, comienza con Bismillahi Rahmani Rahim, cualquier formato en la vida de las personas comienza así y la vida de los individuos comienza con esta frase, la frase con la que comienzan todos los suras o capítulos del Corán, En el nombre de Dios El Clemente El Misericordioso. Inclusive la batalla que estamos presenciando comenzará así.

Pero ¿Qué se opone a este mundo perfecto? Una forma que no puede ser aglutinada por decreto o por la fuerza, el Chiísmo de los doce, esta batalla es la continuación de otras que comenzaron con el padre de Sulayman, el Sha Selim. Aquí está el choque de las ideas, el choque de la mente y los corazones humanos, unas horas de choques de metal contra piel, hueso y alma, solo son el prólogo o el epílogo de lo inevitable, el choque de las ideas trasciende los siglos y desde el comienzo hasta el fin resuena y ni mil batallas sangrientas como esta acallarán el debate de las ideas. Las ideas templan es espíritu humano, lo moldean y hacen que el hombre cree o destruya civilizaciones. Todavía mas profunda la pasión el impulso para que el hombre se levante surja y se convierta en héroe, haga lo que dice el Coran esfuércense al máximo hacia los actos buenos, la Yijad, o el esfuerzo, pero esta pasión se ve opacada por el amor, amor divino, amor que solamente Él es capaz de otorgar, y solo el hombre capaz de recibir. Donde se comprende Yijad mayor o esfuerzo mayor. El profeta dijo cuando vio a sus compañeros o Sahaba, vendiendo sus armas, “si yo fuera ustedes no lo haría, prepárense para la Yijad mayor, la batalla contra el ser inferior”, refiriéndose a la batalla contra el ego, contra el yo que nos impide llegar a Dios, el que nos impide entender el amor que Él nos otorga.

El amor la fuerza mas grande del universo, la fuerza creadora de Allah, la misericordia y la compasión infinitas de Allah, se resumen en el amor, ya que es lo más cerca que podemos estar de entender ambas palabras cuando provienen de Él, “Yo que no puedo ser contenido por todos los universos, puedo entrar en el corazón del hombre”.

Es apenas media mañana los dos ejércitos van a comenzar, del lado turco, el gran imam Edip Efendi de Bursa, con voz potente y solemne hace el llamado pare el Fatiha, y todo el ejército reza con él, los siete primeros versos del Corán, antecedidos por el Bismillahi Rahmani Rahim

Alabado sea Dios el Amo de todo lo creado
El Clemente y el Misericordioso
El señor del día del Juicio
A Ti te alabamos y solo a Ti suplicamos
Guíanos por el camino correcto
No por el de aquellos que han errado y que han atraído hacia si la corrección divina

Mehmet Efendi, el jefe de la guardia personal del Sultán, gran estratega y amigo personal del Sultán comienza a arengar al ejército, con el discurso de la batalla, Umma de Muhammad o comunidad de Muhammad, es el principio fundamental defender al Islam de todos sus enemigos, es preciso permanecer unidos en este y todos los momentos, somos los herederos de la gloria de los cuatro Califas, Abu Bakú, Omar Uthman y Ali, Aleyhi Salam, que alah se complazca en ellos, y se oye un profundo Hu en todos, portamos el estandarte del Profeta SAWS, que la paz y la gloria de Allah caigan sobre el, como signo de unidad y respeto, debemos estar a la altura de esta investidura, nosotros los Sunnis otomanos lo tenemos por Su gracia pero lo conservamos por nuestros buenos actos y nuestra piedad y heroísmo, nuestros actos prevalecerán hasta el Día del Juicio y medirán que tan dignos somos de poseer el bendito estandarte.

Al mismo tiempo en las líneas Safavidas, Arshad Pasha, Visir del Sha, llama el Fatiha y cede la palabra a Mansur Tabrizi jefe de la infantería Safavida, Alivides, Quizilbashis miembros de la Umma de Muhammad, nos encontramos frente al ejército mas poderoso del mundo, que pretende no solo someter nuestro territorio sino someter la voluntad de todos ustedes, ustedes que han construido una nación de acuerdo con las enseñanzas de nuestro bien amado Profeta SAWS, y de Alí AS, ustedes que han formado la nación musulmana mas pura y que han encontrado en Allah la paz y la gracia para superar todos los obstáculos, este ejército es una prueba más para llamarnos Shia, para ser los verdaderos partidarios de Alí y de los Imams, de nuestra madre Fatima AS. Que esta sea una lección para todos aquellos que quieran conquistarnos y que sepan que algún día los conquistados serán otros.

En una colina cercana apenas se distinguen unos jinetes, observan con detenimiento el cuadro general, dos ejércitos  a punto de enfrentarse, para ser exactos son 99 jinetes, portando arcos largos, sables curvos y lanzas, una caballería moderna del centro de Asia,…

La noche anterior en el campamento del Sha Tahmasp, junta de estrategas, Mansur Tabrizi trae una propuesta al Sha, “Su excelencia, un jinete de Herat ofrece un trato poco común”, el Sha, con un pestañeo hace una indicación y en el siguiente instante el jinete está enfrente de él.

“¿Cual es tu nombre, de donde vienes y que quieres?” “Mi nombre es Abdul Rahman y mi familia viene de Gazna”, el Sha pregunta, “¿acaso no eres de Herat?” “Si pero llegamos con los Timuríes hace unas décadas, ahora vivimos dentro de su territorio”. “¿A que vienes entonces?” Vengo a ofrecer 100 jinetes, los mejores del mundo, jinetes de Gazna”, risas y voces dentro del campamento, “¿que esperas hacer con 100 jinetes?”, ja, los mejores del mundo, “¿Cómo osan compararse con los Quizilbash?” El Sha pide respeto y pide a Abdul Rahman continuar, el Sha es apenas un muchacho y se siente interés en lo que un hombre un poco mayor que el podría ofrecerle.

“Mi intención no es estorbar con su plan de ataque, pero si hacerle ganar un poco de tiempo, un choque directo de sus fuerzas contra los otomanos sería fatal, propongo flanquear a los otomanos por el lado de la artillería, penetrar al corazón de su ejército y robarles el estandarte del Profeta, esto crearía confusión y retrasaría la formación, en ese momento usted podría contraatacar y ganaría un tiempo valioso produciendo bajas en su línea principal”. Nuevamente al fondo, “el estandarte, ¿para que?, es una locura”. Con una señal del Sha regresa el orden, “el estandarte es el símbolo del poder del Sultan no solo para este ejército sino para todo el Islam, y usted sabe muy bien que, la caída o perdida del estandarte en un ejército musulmán es la derrota automática”. Mohammed Reza, el general de la caballería Quizilbash, dice en tono sarcástico, “no podemos usar a estos jinetes dentro de nuestras líneas, porque no sabemos como van a responder, no podemos confiar en ellos, si quieren algo que participen en la retirada para contener a los otomanos”.

“El Sha responde, esta es una incursión suicida, los jóvenes de tu pueblo piensan morir aquí ¿con que fin?” “Nuestra situación como refugiados en su territorio es precaria, pero estamos seguros que con algunos costales de grano y un ciento de cabras y borregos podemos contribuir a la economía de Herat y comenzar nuevos negocios en la frontera”. ¿Tal es tu desesperación?, la puedo entender, así comenzaron mis ancestros esta joven nación, voy a discutirlo con mis generales, por favor retírate un momento.

Mansur, es el defensor de la propuesta, dice tristemente, que aunque no se consiga el estandarte, el tiempo que ganaría la incursión les permitiría debilitar a la mayoría de las tropas de choque mediante los arqueros, dejando libre el camino a los jinetes Quizilbash, Mohammed Reza, insiste en sacrificarlos en otro momento de la huída y que sus demandas son excesivas. Mansur insiste en que el riesgo lo llevarán los gaznavis y nadie más, además el proyecto de fortalecer económicamente la frontera este del imperio, es una prioridad y este sería un buen pretexto para hacerlo, con súbditos leales.

Al final el Sha apoya a los gaznavíes, la conveniencia de no arriesgar a nadie del ejército es mas que satisfactoria, el pago serán 30 carretas de arroz, 20 de trigo y cuatro de té, 50 cabras y 70 borregos y 15 tapetes, a ser repartidos entre las familias de Herat, a nombre de Abdu Rahman Ibn Abu Said Gaznavi y/o los sobrevivientes.

En la colina frente a la batalla, Abdu Rahman, se dirige a su primo menor, de apenas 17 años, Jaidar Abu Turab Ibn Husain al Gaznavi, “esta es tu primer batalla, no cualquiera el Sha está de acuerdo en nuestra propuesta, no podemos regresar con las manos vacías a nuestros hogares”, “no entiendo ¿por qué? Luchar contra otros musulmanes, ¿quien tiene la razón o que pretenden? ¿Por que no vivir juntos y trabajar para la unidad de toda la comunidad?, si no son los Tártaros, los Mogoles, nuestra nación destruida, ¿con que fin?”

“¿A quién debo golpear con más fuerza?, ¿sobre quién debo disparar primero?, o es que al final de todo, ¿no solo los musulmanes sino el hombre está hecho para destruirse?” “¿A quién odiar? ¿A quién amar?, ¿A quién seguir?” “Vivíamos en Gazna y no más, nuestra tierra saqueada y ahora tenemos que ser súbditos de un Sha turco. A caso no nos enseñan y no tendrás mas señor que Allah”. “Esta batalla no la entiendo, dos turcos musulmanes luchan por el mundo y no por el Cielo”. A nombre tuyo y el de nuestra familia obedeceré lo que se me pida y seguiré tus ordenes primo y hermano, junto a mis hermanos Gaznavíes, prometo no fallar en este momento”. “Primo y hermano tu vida me ha sido confiada por tus padres, este es un negocio muy arriesgado, pero promete dejarnos en buena posición y llevar prosperidad a nuestros hogares”. “En cuanto a la guerra entre musulmanes, no es tuya, si ocurre es porque Allah así lo quiere, el vencedor ya está celebrando en el Cielo, y nuestro futuro está decidido, pero para ganarnos este futuro debemos pelear, cabalga junto a mí a la derecha como lo hemos practicado desde niños, no temas ya que nuestra causa es justa.”

“¡Gaznavíes!, somos miembros de una estirpe indomable, hoy, recuerden, esta caballería no necesita mas glorias, esta caballería venció a Alejandro Magno, nuestras flechas vencieron a Craso, formamos un gran imperio que vive en las artes y la literatura del mundo, combatimos al lado de Genjis Kan, nutrimos a la caballería de Timur Lang y los más importante de todo, peleamos al lado del príncipe de los creyentes, en la batalla de Siffin, el ser mas noble que ha pisado la tierra después del Profeta Muhammad, el noble León de Allah Jazreti Alí”, se escucha un Ju profundo y lágrimas se dejan ver entre los jinetes.

“Hoy, queremos recuperar el estandarte de Muhammad, que portó nuestro noble Imam Ali, que Allah se complazca en él”. “Creemos ser dignos portadores de este, hoy lo tienen los otomanos, mañana regresará a donde pertenece, a Gazna, a quienes apoyamos todo el tiempo a la persona que nos enseñó el Islam, esto se lo debemos a él”. “Esta caballería no es parte de la historia, hizo la historia, que Allah esté de nuestra parte y en su nombre es que no fallaremos”. “Ya Jazreti Muhammad, Ya Jazreti Ali, Ya Jazreti Fátima, Ya Jazreti Hasan, Ya Jazreti Husein, Ya Jazreti Allah, JU”. “El Fatiha.”

El flanco derecho del ejército otomano está protegido por unas montañas, sin embargo los gaznavíes han encontrado un pequeño paso, por donde apenas caben dos caballos sorteando dos colinas que sale a 50 metros de la artillería otomana completamente desprotegida. La instrucción es sencilla, la tercera parte de la fuerza llevará la vanguardia y combatirá para abrirse paso con lanzas, permitiendo que la segunda tercera parte llegue hasta el estandarte y salga por la retaguardia otomana, este contingente presenta un problema, debe ser la caballería más ligera, el problema radica en que se debe llevar a los más jóvenes e inexpertos ya que son los más veloces, que puedan robar y huir. Las tercera parte restantes son las encargadas de distraer y dar batalla a los otomanos con flechas y encarar a espada durante el combate.

Aunque los más jóvenes han sido jinetes desde el día en que nacieron, su experiencia en batalla es limitada, probablemente nunca han matado a nadie y tal vez no lo lleguen a hacer hoy, la enorme ventaja que ofrecen los arcos es que pueden penetrar hasta un casco y la velocidad de disparo es hasta tres veces superior que con los mosquetes actuales.

En el lado otomano se escucha como un estruendo Allahu Akbar, es el momento de marchar, seguido se escucha la zurna una flauta para dar órdenes que su sonido ha estremecido a varios ejércitos europeos, comienza el bombardeo, primero con los morteros seguido de los cañones, estos disparos no tienen la intención de dañar directamente al enemigo sino de amedrentarlo, al momento en el que el enemigo esté en rango conveniente se le atacará. La infantería jenízara lleva cargados sus mosquetes, mientras que las tropas de choque desenvainan el mortífero sable de choque el yatagán, cabe mencionar que llevan una segunda espada para esgrimir en combate cuerpo a cuerpo cuando termina el choque entonces se enfunda el yatagán. Los derviches otomanos acompañan la música de marcha con cantos de alabanza y Asmas o nombres de Allah, bendires, kutums, saz y kemanches, parecen hacer una fiesta en vez de una batalla.

Del lado Safavida, la imagen es similar, no tan festivo pero no menos sonoro, la infantería de choque se estaciona, para proteger los mosquetes de embates cercanos y permitir una zona de fuego que corte a los otomanos, aún mas atrás las líneas de arqueros, en las que todas las esperanzas reales Safávidas están puestas, ambas caballerías deben esperar el momento idóneo para actuar.

Unos minutos antes del llamado de la Zurna, la caballería Gaznavi se encuentra a unos instantes, del paso que los llevará a encontrarse con los otomanos, cabalgando a toda marcha, el grupo del centro, en el que cabalga Jaidar, se encuentran sus mejores amigos de la niñez, primos y casi hermanos que lo han compartido todo, los más cercanos a Jaidar son quince, Abdul Ajad, Kabir, Abdul Jak, Abdallah, Kalimat Ju, Said Awal, Ajir Al Din, Abul Dajir, Abdul Batin, Wajid, Hamid, Yalal al Din, Abdul Mutali, Veli, y Dhul Yalal, llamado también Karim o generoso. Los otros quince no son tan cercanos a Jaidar, pero si sus compañeros, algunos como Baz, compartieron en alguna ocasión lecciones de Corán.

Abdu Rahman es el primero en entrar por el paso seguido de los lanceros, a la vista están las baterías de artillería, la carga contra ellos es implacable, prácticamente está inutilizada al menos por hoy, los artilleros indefensos en el mejor de los casos corren y si no ruedan por el piso para librar cascos y lanzas. Pasan dos minutos antes de que el mayor de artillería  de la señal de alarma, entonces Mehemet Efendi se da cuenta de la incursión y solicita al portador de la zurna  que cambie las órdenes, el jefe de los Jenízaros Ocan Baba escucha un cambio súbito de ordenes, pero no entiende lo que pasa ya que el está combatiendo a los Safavidas en el frente. Los jinetes pasan detrás de las líneas combatientes y dan un giro hacia la izquierda para cargar contra el contingente del Sultán  y del estandarte, varias compañías de asistencia enfrentan a los jinetes con lo que pueden, es decir los cocineros, los caballerangos y demás, incluso los músicos les salen al encuentro. Mehmet Efendi sabe que en unos instantes la carga de caballería chocará contra ellos, cierra filas en torno al sultán y comienza a moverse a su flanco izquierdo, al mismo tiempo la orden es dar media vuelta al contingente de Ocan y prepararlo a disparar, los jinetes de la retaguardia se voltean sobre sus monturas y comienza la lluvia de flechas contra los jenízaros, Mehmet Efendi ordena simultáneamente el despliegue de la Sipaj de caballería turca para interceptar a los gaznavíes, pero el contingente de en medio lanza una lluvia de flechas cubriendo todos los flancos posibles.

Efendi ha dado frutos, pero la carga se acerca aún peligrosamente al contingente del sultán. Jaidar y sus compañeros están impresionados y temerosos, al correr la sangre, muchos muertos y heridos caen, ante sus certeros disparos, las descargas de mosquetes se oyen para luego zumbar junto a sus oídos, Jaidar observa el caer de sus compañeros, al frente sacrificándose para abrirle paso hasta la ansiada meta, el estandarte, la caballería turca se abre paso a fuego de pistola y obliga a que mas jinetes gaznavíes se volteen o se detengan para enfrentarlos, en eso Abdu Rahman se acerca a Jaidar y le dice “dame tu carga de flechas voy a abrirte paso, tu sigue y captura el estandarte”. Durante un instante que parece una eternidad Abdul Ajad quién cabalga a la derecha de Jaidar, le dice, “mira el Sulayman el Justo”, al que se le ve calmado y frente a el a Mehmet Efendi dando órdenes, el movimiento de Mehmet Efendi da resultado, la caballería pasa a menos de dos metros de distancia del sultán, Abdul Ajad apunta al sultán y dispara por un hecho singular, el valet del sultán se incorpora y la flecha le atraviesa el cuello matándole instantáneamente, en ese mismo instante parecen estar rodeados por todo el ejército otomano, Abdul Ajad y los demás están atrapados, Jaidar, pregunta “¿Cuántos quedamos?”, Abdu Rahman quien cabalga a su izquierda le responde, “como treinta primo, sigue adelante”, en un arrebato de furia, dolor y frustración Jaidar, el tiempo parece detenerse en su mente, voltea para todas direcciones, atrás y ve caer a Abdul Ajad del caballo derribado por los Jenízaros, a la derecha, parece ser Abdul Batin siendo lanceado en el piso, a la izquierda Abdul Ajad y su caballo llenos de heridas y sangrando profusamente por todo el cuerpo, al frente el bendito estandarte rodeado de lanzas, lo único que hace instintivamente es lanzarse encima de la guardia para tomar el estandarte, vuela sin caballo, el sable de la mano derecha se ha perdido y en el aire estira las manos para tomar el estandarte, una visión, un hombre de mirada profunda y barba abundante, le dice “aún no es el momento, por ahora no es para ti”.

El sacrificio de los gaznavíes tiene su recompensa para los Safavidas, al debilitar las líneas de choque otomanas, la infantería safavida se encontró en ventaja, sin artillería, la caballería quizilbash, flanqueó al disminuido grupo de jenízaros dando al traste con el avance otomano, por hoy los Safavidas se han salvado.

Jaidar en el piso y sin saber con cuantas heridas se encuentra, trata de ubicarse y entender que sucede, lo primero que ve es a no menos de diez lanceros otomanos rodeándole y gritándole, desde luego es una escena desconcertante, golpes, poca visibilidad y gritos en un idioma desconocido hacen imposible saber que sucede. Nunca sabremos si se le ha perdonado la vida por su edad o por la valentía que demostró al encarar una fuerza superior, el caso es que sigue vivo.

Al siguiente día en el campamento otomano, Jaidar despierta con el llamado a la oración, se encuentra en la tienda de los prisioneros de guerra, todos se forman y efectúan la oración, todos tienen mucho que agradecerle a Dios, están vivos pero aún no conocen su destino final. Al terminar la oración el jefe de la guardia Nizam Pasha, les informa que el Sha Tahmasp usó la estrategia de pegar y por lo tanto no estaba cerca, sin embargo liberó a los prisioneros otomanos que se encuentran a dos kilómetros de distancia, siendo correctos al aplicar la Ley sagrada del Islam y por la magnificencia del Sultán, los prisioneros deben ser intercambiados.

A eso de las diez de la mañana, el grupo de prisioneros camina en dirección un cierto punto fuera del campamento otomano, antes de salir Jaidar aún no ha visto a ninguno de sus compañeros, en ese momento es detenido por un hombre en una montura espectacular y un uniforme que no permite dudar de su alto rango, es Mehmet Efendi, “estás vivo por un milagro, todos tus compañeros están muertos, en un momento en el que hubiera sido mejor huir, se quedaron a cumplir con su deber y pelearon hasta el último hombre, aún no entiendo la razón por la que mis hombres no te mataron, se agradecido con Allah y recuerda este día para siempre ya que nosotros no lo olvidaremos, ah, a dos kilómetros de aquí hay un grupo de quizilbash reuniendo a los sobrevivientes, Asalamu aleykum”. “Aleykum Asalam”, respondió Jaidar.

Durante los dos kilómetros que siguieron y su viaje hasta la ciudad de Isfaján, un mundo de ideas, palabras y sentimientos inundaron el corazón y la mente de Jaidar, la espectacular muerte de sus amigos, la intempestiva batalla, nunca había matado a nadie y ese sentimiento de no saber a cuentos, pero, percibir que fueron muchos o ninguno, las palabras de Mehmet Efendi, ¿habrá valido la pena? Y finalmente si existe algún vencedor real en la guerra y que beneficios tienen los individuos o los imperios después de esta destrucción.

Un par de semanas después Jaidar, siendo huésped en Isfaján, el Sha Tahmasp lo manda llamar. La entrada majestuosa al palacio, con un tapete de Tabriz, enorme en colores rojo y azul, en ese sitio es escoltado por dos guardias quizilbash con enormes turbantes rojo y dorado, los aposentos del Sha decorados con candiles dorados, varios tapetes de Tabriz y Shiraz, tres pequeños escritorios donde se localizan los actuarios, al frente el sultán sentado en un diván con un turbante aún mas grande que el de los escoltas de color blanco con una pluma de halcón engarzada con diamantes y esmeraldas, a la derecha el visir Arshad Pasha y a la izquierda y sentado delante de ambos Mansur Tabrizi.

El joven monarca se dirige a Jaidar, con un Asalamu Aleykum, “lamento la pérdida de tus amigos, pero reconozco su valor e importancia para nuestra causa, serán reconocidos como héroes de este imperio y se les honrará como mártires, además es deber de tu Sha pagar lo estipulado en el convenio con tu comandante…”, lo interrumpe Mansur, “Abdu Rahman Gaznavi su alteza”. “Muchacho…”, con una mirada del Sha Jaidar responde, “Jaidar”, “Jaidar, puedes volver a tu casa, al frente de lo estipulado, te deseo suerte y preveo un buen futuro en ti”.

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