El Jalvet

La palabra chile también se usa para denominar el estado de retiro o reclusión, jalvet es el sinónimo en árabe, la mañana transcurrió sin novedad, todos almorzaron con te, queso feta de cabra y ashura. Al medio día llegó Ibrahim Baba y los tres jóvenes se abalanzaron sobre el, Jaidar jugaba con un hueso de chabacano que venía en su postre, Ibrahim le pidió la semilla y la observó, “muchachos acompáñenme”, les dijo mientras los llevó hasta el jardín de rosas, “he tenido una inspiración, voy a sembrar esta semilla en el centro del jardín, si Allah quiere, crecerá como un gran árbol y las rosas lo acompañaran si no servirá como abono a las flores. Jaidar se adelantó y con su índice cavó un agujero en la tierra, Amir tomó un poco de agua y Selim recibió la semilla de manos del Baba, los tres o mejor dicho los cuatro participaron en el evento.

“Muchachos”, dijo el Baba, “si tienen sueños no los vayan a olvidar el Chelebi los debe analizar antes de que les autorice el Jalvet o si hay algo adicional que deba recomendarles, pero recuerden no contárselos a nadie mas que al Chelebi”.

Conforme se acercaba la tarde los tres hicieron todo lo posible por recordar sus sueños, con la mayor claridad y trataron de no pensar en nada mas.
Antes de la oración del anochecer el Chelebi y otros derviches arribaron, algunos de ellos llevaban ollas con comida. Selim se adelantó con el Chelebi y trató de ayudarle con lo que fuera, pero en ese momento comenzaron a formar el círculo en le samajane ya que iba a comenzar la letanía o wird de la orden. Después de aproximadamente veinte minutos, se escuchó el llamado y se efectuaron las postraciones del anochecer, al terminar la reunion continuó en el comedor, donde se sirvió la cena. Durante la cena el Chelebi pidió que se contaran los sueños, Jaidar contó uno que tuvo la noche anterior y que lo dejó impactado.

Se encontraban en la musala de Herat, donde Jaidar había asistido a la escuela Sindi Baba, Rajim Baba y Jaidar con otras personas que no se pueden identificar y discutían entre ellos sobre una ceremonia o rito que no estaba funcionando, era de noche y al fondo de un largo pasillo algo debía ocurrir concerniente a lo que discutían. Entonces Rajim Baba gritó, “¡que se manifieste!” y aventaba su rosario al fondo del pasillo, Jaidar hacía lo mismo con el suyo que era de madera. En ese momento del montón de rosarios que estaban en el piso se levantaba una columna de luz de la que surgía una niña de unos ocho años, Sindi Baba tomaba el rosario de Jaidar el cual se había transformado en un material nacarado que brillaba con luz propia blanca.

El Chelebi dio la bienvenida a Jaidar y lo felicitó instándolo a que continuara con el chile. Selim soñó con una casa grande, de noche o mas bien una luz tenue en la que la oscuridad dominaba pero las formas se podían distinguir con claridad, una mujer y dos hombres le servían, uno de los hombres era Sami el Jafiz, que le servía te. El otro era el Imam de la derga Suleyman que le presentaba una piel y la tercera era una mujer que no conocía pero que se llamaba Amina. Mujib Efendi le dijo, el primero representa al Profeta Muhammad, el segundo hombre representa a nuestro Pir Mevlana y la tercera es Amina Teslima la madre del Profeta, que te dan la bienvenida a la orden.

Amir en verdad no tuvo ningún sueño que contar, sin embargo Ibrahim Baba le dijo que no se preocupara ya que de todas formas iba a entrar al Jalvet.

Al terminar de escuchar los sueños Jaidar preguntó, “Chelebi, ¿porque soñé con dos maestros y que relacion tienen en el momento de volverme Mevlevi?” El Efendi contestó, “entiendo que has dado muchas vueltas y que has encontrado maestros o personas que podrían ser tus maestros a los que les debes lealtad, son parte de tu vida y no choca el que tomes a un Pir a través de mi o del gran Chelebi de Konya como tu fundamento espiritual con otras personas en tu camino, no es una deslealtad ya que vas a presentar tus respetos a Jazreti Mevlana es lo mismo que presentarlos a Jazreti Ali y al Profeta, de los que todos ellos dependen.”

Al finalizar la cena se hizo la oración de la noche, para seguir con la ceremonia del Ijlas, se sientan todos formando un círculo y se recita 1001 veces el sura Ijlas o de la Unidad. Cuando hubo acabado la ceremonia los derviches fueron conducidos hasta el Chelebi y uno por uno se les entregó un tapete de oración y un rosario, a Jaidar se le permitió ingresar con su casgul. El Efendi le dijo, “toma esto es por tu sueño”, Jaidar comprendió con ese ejemplo lo que le habían querido decir, era como llevar a Rajim Baba con el al retiro.

Cada joven fue puesto en una celda de madera en la que el movimiento era prácticamente nulo, acostados apenas cabían y de pié casi tocaban el techo. Iban a permanecer ahí siete días practicando ayuno de sol a sol como en el mes de Ramadán, la comida se les entregaría por las noches por una pequeña rendija en la parte inferior, una puerta al fondo conducía a una letrina individual para cada practicante, que se utilizaba dos veces por noche, de manera que no tuvieran contacto con nadie mas, que en alguna visita esporádica del Chelebi por las noches. El único contacto con el exterior era por el llamado a las cinco oraciones.

El Jalvet consta de un retiro ciertamente difícil, se espera que el joven pase todo ese tiempo rezando. Por primer ejercicio es el Ijlas tres veces al día y efectuar la mayor cantidad de oraciones posibles, aun cinco al día mas las opcionales y algunas otras a sugerencia del Shaij. Al cerrar la puerta la luz era nula así que la idea del tiempo solamente era perceptible por las cinco oraciones o en el mejor de los casos cuando llegaba la comida.

La siguiente noche el Chelebi visitó a los tres reclusos, a Jaidar le dijo que el sueño con la niña era muy significativo, que el mismo era capaz de transformar su destino, transformándose así mismo, la niña era señal de que iba a ocurrir en él el nacimiento del niño del corazón, es decir su destino como sufi estaba comenzando a trazarse y era muy probable que en unos años el mismo fuera a convertirse en maestro. Todo esto era parte de una invitación a proseguir en el camino de los derviches Mevlevi. Esa noche el Chelebi le puso un trabajo adicional, debía realizar cien postraciones, cincuenta ciclos de dos, en las que debía recitar como sura del Corán el sura Ijlas, mientras que en cada postración debía aumentar un Ijlas, así que al final la última postración debía recitar cien Ijlas.

Los nervios, las añoranzas y la falta de espacio, contribuyeron a que a Amir le diera diarrea, un problema cuando no puedes ir al baño más que en algunos momentos de la noche, se le concedió pasar a la letrina durante toda la noche, ese no era el problema. El problema real era tener que hacer la ablución completa en cada ocasión antes de entrar a la cámara de retiro. La ablución fue tan repetida que la piel comenzó a irritarse hasta no poder soportar la comezón. Alguien en la cocina se enteró y le envió una taza de aceite de olivo para que se pusiera. A Selim no le fue mejor, en algún momento, seguramente durante el día se quedó dormido sin cobija, a llegar el frío de la noche no contaba con protección y esto lo enfermó, haciéndole perder el hilo de los ejercicios.

El Jalvet es una verdadera prueba que pone a prueba en primer lugar al cuerpo y termina por quebrar al espíritu. Jaidar por su parte había estado en un Jalvet móvil, por así decirlo, con Rajim Baba. Esto era diferente, el no hablar con nadie ya que el Shaij los había abandonado desde el segundo día, no ver la luz ni contar con las comodidades elementales podían romper la integridad de cualquiera.

La última noche se presentó el Chelebi, se dio cuenta de que ninguno de los tres estaba conciente del tiempo y aún estaban esperando el quinto día, todos tenían sueños y visiones que contar, pero el Shaij les indicó que lo hicieran al salir el día siguiente con todos los derviches como testigos.

Un par de horas después del amanecer se abrieron las celdas, por primera vez en siete días podían ver la luz del sol, abatidos por un cansancio entre lo físico y lo mental, apenas podían incorporarse. La sensación al salir del Jalvet era de confusión, nostalgia y algo así como un parto, la celda es la matriz de la que el niño no quiere salir. Por increíble que parezca se siente la necesidad de regresar nos da seguridad o es que ya nos habituamos a ese estado.

Al salir al Jane y ver a decenas de personas, el discípulo se siente ahogado por una multitud, todo tiene diferentes colores, la luz molesta y el ruido es ensordecedor, ´como niño recién nacido, lo único que desean los jóvenes es que los dejen en paz y regresar al Jalvet, como si fuera el vientre de sus madres. Sin embargo todos se acercan a abrazarlos y a darles una gran bienvenida al mundo.

A pesar del aspecto desmejorado de los muchachos, su rostro está radiante y convidan a todos a continuar en búsqueda de Allah. Los espera un nutrido desayuno con frutas, queso y pan con miel además del te.

Amir comentó que su estancia no había sido agradable y en algún momento los dolores eran tan fuertes que le pidió a Dios que o se lo llevaba y lo liberaba de todos los dolores o que le diera la fuerza y la paciencia para terminar decorosamente el Jalvet, que al fin y al cabo por Él era que estaba haciendo ese esfuerzo. Increíblemente la penúltima noche dejo de tener diarrea se sintió liberado, sin embargo los dolores en el vientre fueron sustituidos por una comezón irresistible que mitigaba un poco con el aceite. Al final aceptó su destino y la última noche cayó en un profundo sueño sin ninguna sensación desagradable, todo pasó y se dejó arrullar en los brazos de Allah. Esa noche soñó con una tapadera metálica empotrada en algo como de piedra, la tapa tenía algo escrito en árabe que no pudo distinguir. La tapadera brincaba intentando despegarse de la piedra al escucharse la frase Allajume, Allajume , Dios mío varias veces.

El Chelebi le dijo, claro si es tu Dios. Selim en cambio soñó algo que parecía real, estaba en su cama y una mujer se encimó y los detuvo en la cama, Selim trataba de levantarse pero fue en vano, durante el sueño sentía que la fuerza no le alcanzaba para soltarse, mientras la mujer le trataba de arrancar la luz que salía de sus ojos, entonces sin poder moverse comenzaba a recitar una frase que parece haber sido inspirada en ese sueño, Alhamdulil Kudusi Al Jusna, alabada sea la Belleza Bendita, al poderla articular la mujer desaparecía y al fin podía soltarse. El Chelebi y todos quedaron en silencio, esa frase no es propia de la liturgia ortodoxa del Islam sin embargo todos percibieron algo de mágico en ella y pudieron ver el poder que podía desencadenar.

Jaidar por su parte comenta que una noche al incorporarse e intentar salir al baño se detuvo por haber visto la mezquita de la Bendita Kaaba en el Jiyaz de Arabia, la veía desde el aire en una visión nocturna, como si estuviera frente a ella. Finalmente si fue un sueño o una visión, el Chelebi le dijo que su apego por las cosas realacionadas con el Islam iban a ser su fortaleza y lo guiarían durante su formación espiritual. El ver la Kaaba para alguien que nunca ha estado allí es una gran bendición.

El Jalvet no termina aquí, siguen meses de una preparación intensiva en los deberes de la Derga y en la instrucción religiosa.

En primer lugar deberían demostrar sus habilidades en tareas como barrer, limpiar las letrinas y la cocina. Cocinar, eso es otra cosa, el cocinero es el puesto inmediato del Chelebi, para este puesto requieres de la mayor humildad y de habilidades ganadas en mucho tiempo de trabajo, un cocinero derviche es una joya. Preparar el te es una actividad devocional de suma importancia, por lo tanto requieres de una disposición y un grado espiritual bastante elevado. La música, los giros y la oración son actividades que requieren la humildad de las otras, así que están sometidas a las actividades que parecen humillantes para personas poco entrenadas.

Después de unos días los tres aspirantes, no habían visto actividad religiosa, ni se habían inmiscuido en la lectura del Corán ni en la lectura del Masnavi o de algún otro texto. Solamente limpiar, barrer, trapear y regar el jardín.

El interés de Selim por ejemplo era el de la música, de niño su familia le había enseñado a tocar el bendir o pandero. El de Amir era el de girar, siempre había escuchado sobre el Sama y el significado que este representa. En cambio Jaidar parecía inclinarse por la interpretación y recitación del Masnavi, en el encontraba miles de significados que podían aplicarse a toda la vida.

Los días trascurrieron el la monotonía que era interrumpida por las sesiones de Sama y el Wird, que se recitaba diario, siempre encargado a un derviche diferente. En ese aspecto Jaidar y sus compañeros estaban muy metidos, ya que se lo habían aprendido por completo. La otra actividad que era el Ijlas se llevaba a cabo el jueves por la noche. Una vez a la semana llegaba Ibrajim Baba que era el Masnavi Sherif, a leer e interpretar el Masnavi, además también les daba lecciones de Corán. Para Jaidar y Amir, el no participar en las ceremonias, solamente inflamaba el deseo de ambos de seguir aprendiendo. Para Selim en cambio se volvió un motivo de rebeldía, no había tocado un bendir en meses y eso lo exasperaba, al punto de querer renunciar y reclamarle al Chelebi. Esto nunca ocurrió ya que como un buen maestro Mujib Efendi sabía perfectamente lo que pasaba por las mentes de los tres aspirantes. Entonces habló con Selim al que apaciguo con la siguiente historia.

El joven Yunus se enroló en una orden con la finalidad de aprender música de alabanza, el Shaij le dijo, “muy bien primero vas a tocar la escoba”. Yunus comenzó a barrer pensando que pronto lo pondrían a tocar un instrumento, después de tres semanas el joven reclamó al Shaij. “No cree que estoy perdiendo el tiempo, ¿Cuándo voy a empezar con la música?” El Shaij respondió, “no has aprendido suficiente, te quedarás tocando la escoba hasta que aprendas”. El muchacho siguió barriendo solamente que ahora agregó una canción de disgusto a su fastidiosa labor. Después de un mes el muchacho furioso, tomó sus cosas, un poco de comida de la cocina y huyó fuera del pueblo, estaba tan enojado que no avisó a nadie, no quería saber nada del Shaij ni de la música. Llegó a un punto lejano en donde decidió sentarse a descansar, era de noche y prendió una fogata, en eso tres personas se acercaron y le solicitaron la hospitalidad de la fogata. Yunus de buena gana accedió, además no contaba con mucha comida. Yunus les preguntó acerca de su destino, ellos le respondieron que llevaban un mensaje del cielo, llevaban una bendición para la mejor canción de alabanza que se hubiera cantado jamás, Yunus con curiosidad preguntó, “¿y quien es el afortunado hombre?” Para ese momento Yunus supo que eran unos ángeles con los que hablaba. Uno de los ángeles contestó, “llevamos la bendición a un barrendero en tal y tal lugar”. Yunus supo que hacer de inmediato, sin apagar el fuego regresó corriendo al lado de su Shaij, volvió a pedir la escoba y se quedó a aprender música. Mas tarde el joven creció y se convirtió en el pionero de la literatura Turca, su nombre era Yunus Emre, quien pasó a ocupar el lugar que tomarían personajes como Cervantes o Dante o Shakespeare en la literatura universal.

Selim respiró profundamente, dio las gracias y se retiró a llorar al baño donde nadie lo vio.

Ibrahim Baba era uno de los maestros mas cercanos, casi a diario lo veían y en uno de aquellos días les mostró que la semilla que habían sembrado había dado un retoño, de seguir así el árbol crecería muchos metros en un tiempo relativamente corto.

Varios meses transcurrieron hasta que por fin los muchachos salieron al pueblo y posteriormente a efectuar una visita a Ardabil. Esto refrescó sus instintos al ver muchas mujeres jóvenes en la calle. Es casi imposible reprimir los instintos cuando eres joven, es natural voltear y mirar a todo y a todas. Ardabil es una ciudad llena de bellezas físicas y espirituales. Precisamente la ciudad donde comenzó la dinastía Safavi en muchos casos podría no ser agradable para unos derviches de práctica Sunni. Sin embargo la cantidad de placeres visuales renovó el deseo de los muchachos de continuar. Tiempo de viaje, tiempo de reflexión, el camino te lleva a recordar, recapitular y renovar tus pensamientos.

Al regresar a la Derga, los tres protestaron ya que las cosas no habían sido puestas como ellos las dejaron, entonces Ibrahim les dijo, “tienen que entender que las cosas no son de ustedes, sino de todos, así es el mundo es de todos pero todos lo compartimos”.

En estos meses que estaban por venir, los derviches antiguos iban a dedicarle más tiempo a los novicios, Jakub Baba comenzaría con el giro para el Sama, Sami Baba empezaría las clases de canto y profundizaría en la recitación del Corán, Ibrahim seguiría con el Masnavi, mientras el arte de cocinar y servir el té serían refinados.

Los jueves en la noche eran las sesiones más agradables, Jakub demostraba el giro y los muchachos seguían atentamente, siempre el trabajo físico es reconfortante para los jóvenes. Elasticidad y calentamiento para todo el cuerpo, una tachuela con una cabeza enorme clavada en el piso como guía para apoyar el pie, rodeada con el índice y el pulgar del pie derecho, mientras el izquierdo provee de la fuerza para el movimiento. Los brazos estirados dan el resto del equilibrio.

Selim estaba fascinado con la música, a pesar de que no había mucho que enseñarle con respecto a tocar el bendir, el acoplarse a las escalas y al resto de los músicos le costó mucho trabajo.

Amir tenía cualidades para la cocina, sin embargo al recitar el Corán se derretía como una vela. Jaidar en cambio chocaba con el Jaifz Sami, ya que su técnica para recitar el Masnavi era muy Gaznavi, en el persa de Rumi, y no coincidía con la melodía y la técnica turcas. El caso era tan grave que el Chelebi tuvo que intervenir en una de las clases, con gran conocimiento musical y conocimiento del temperamento humano, recomendó que no se le tratara de cambiar al muchacho y que se le orientara para que su forma de recitar se acoplara con la forma turca lo mejor posible.

Cuando practicaban las lecciones del Masnavi, Ibrahim Baba, se dio cuenta de algo, de los discípulos es de quien mas aprende el maestro. La traducción al turco que utilizaban para estudiar, se enriquecía con otros significados cuando Jaidar utilizaba la copia del libro en Farsi. De esta forma todo el grupo se enriquecía por las sutilezas que el idioma original podía ofrecer.

La dura vida del derviche fue entendida por los muchachos, todas las penurias que debían soportar y la paciencia que un grupo de personas les deben dedicar solamente para formar a estos individuos. La verdad es que una orden Sufi es un muy mal negocio, en la historia han existido cientos de ordenes que aprovechando su condición pueden vivir y enriquecerse de los discípulos y de su influencia en la política. Pero la derga de Mujib Efendi parece tener únicamente pérdidas económicas y es gracias al esfuerzo de toda la comunidad que se sostiene. Parte de los sueldos de los derviches y su tiempo son invertidos en algo que redituará en el mas allá, en este mundo la recompensa es haber aprendido algo y haberlo transmitido a un compañero.

Esa es la esencia del sufismo, el enseñar desinteresadamente para agradar a Allah. Cumplir con un deber moral y ser consistente con uno mismo, retribuir lo que se nos ha dado de la mejor forma posible. Ningún autor sufi obtuvo ganancias por sus libros, simplemente son patrimonio de la humanidad, quien pueda beneficiarse de ellos, significa que la obra logró su objetivo.

Los sábados se reunian para contarle al Chelebi los sueños, era un día para regañar a viejos y nuevos, a veces el instinto de participación traiciona aún a los mas versados. En alguna ocasión, el Chelebi dijo, “puedes engañar a tu Efendi pero no podrás engañar a Hazreti Mevlana”, refiriéndose a alguien que había inventado un sueño.

Por aquellos días apareció un hombre que venía del Jiyaz, concretamente de la ciudad de Medina, Muhammad Jafiz. Un árabe muy distinguido que sorprendentemente venía a visitar al Chelebi. Este hombre es un Jafiz una persona dedicada a la memorización y recitación del Corán. Muhammad dirigía las oraciones y recitaba con una voz espectacular, acompañaba la ceremonia del Sama recitando duas o súplicas y versículos del Corán en una forma impecable.

Los jóvenes aprovecharon su estancia de algunas semanas en la derga para aprender el arte de la recitación. También se enteraron que era Mevlevi y que había conocido al Chelebi hace años y quedó impactado por la ceremonia y la enseñanza del maestro. Aunque conocía perfectamente todo el adab y las reglas de la orden, había dejado de practicarlas para regresar a Medina donde atendía a su familia y a una importante mezquita.

Era sorprendente ver a un hombre tan versado en el Corán y en el árabe clásico siendo discípulo de un maestro Sufi. Desde luego los muchachos lo interrogaron al respecto, de una forma muy sutil. “Siendo usted un Jafiz, ¿Por qué tiene maestro?” preguntó Selim. “El Chelebi es el maestro del corazón, el que muestra con el ejemplo como dirigir nuestros pensamientos para siempre tener una buena intención, además el Shaij es poseedor de una baraka o bendición que pocos hombres pueden ofrecer”, respondió Muhammad Jafiz.

Al partir Muhammad Jafiz, invitó a los derviches a visitarlo en Medina en donde los atendería a cuerpo de rey.

El Qalandar de por sí es algo extraño, pero una visita solitaria desde tan lejos, solamente podía recordar aquellas visitas que los antiguos maestros realizaron. Ibn Arabi en el espíritu de conocer más viajó por todo el mundo islámico desde Murcia hasta la frontera con China. El mismo Shams de Tabriz, efectuó una serie de viajes por todo el centro de Asia, Mounudin Chisti recorrió todo el subcontinente Indio y muchos más. Estos viajes representan la búsqueda del conocimiento, conocer a muchos maestros, sus comunidades y a todos los musulmanes. Experimentar todos los puntos de vista no tiene precio, alguien con la capacidad de Muhammad Jafiz, no le importa dejar sus asuntos para visitar a su Efendi y continuar con su enseñanza.

Este último punto puso a pensar a Jaidar y desde luego a los otros muchachos. Nos piden una fidelidad y un servicio impecable con el maestro, para que a cambio nos dé la iniciación. Mientras que un discípulo está en otra parte del mundo, sin atender al maestro, lejos de la derga, ¿Cómo puede ser un buen derviche? Pero por otro lado, ¿Quién iba a realizar semejante viaje? ¿Dónde iba a girar?

El retiro había tomado varios meses, que habían sido aprovechados al máximo, hasta un Jafiz, árabe parlante, sin embargo había un punto muy importante. El gran Chelebi, descendiente de sangre de Pir Mevlana, maestro de maestros y por quien la orden subsiste, manteniendo el pacto desde el Profeta Muhammad SAWS, pasando por Ali RA, hasta el maestro vivo que posee la piel roja de cordero, que simboliza el trono y la continuidad del pacto.

Este Chelebi era Fahrudin Efendi, un hombre que residía en Konya y que con muchos esfuerzos mantenía la integridad de la orden, pese a los malestares del mundo. Es decir, en algún momento una orden es bien vista por el poder temporal y opaca a las otras, en estos últimos años la Orden Jalveti de Estambul había tomado un gran poder, e influía directamente con el Sultán Suleyman. Por otro lado no todos los Ulema o teólogos del Islam ven con buenos ojos la práctica Sufi, aunque muchos Ulema sean derviches al mismo tiempo, las corrientes de pensamiento cambian constantemente con el tiempo.

El mes de Rayab había llegado, se considera un, mes sagrado en el Islam y en casa de los derviches se iba a celebrar. Los diez primeros días se prescribe ayunar, en preparación para celebrar la ascensión del Profeta Muhammad al cielo que se celebra el día 27 de este mes.

La ascensión en árabe se llama Miaray, existen varias versiones de la visita del Profeta a los siete cielos, a los océanos celestiales y al cielo de fuego. En cada nivel del cielo existe un Profeta que guarda dicho lugar y un ángel por cada uno de los siete cielos. Al final se encuentra frente al pedestal del trono de Allah y el lugar más recóndito donde se halla el Árbol de Zaqum que marca el límite del cielo hacia la trascendencia de lo no manifestado.

Para los jóvenes aspirantes los primeros días fueron de vacaciones, mientras que para los demás derviches fue un verdadero sacrificio ya que en esos días el frío había estado particularmente severo.

Prácticamente todos los servicios religiosos y los servicios administrativos eran dominados por los muchachos, desde el té, la caballeriza, el jardín y la cocina eran particularmente buenos. También llevar las cuentas fue parte de la formación, ya que administrar la derga era como una pequeña hacienda, el movimiento de suministros y de servicios era constante durante la semana y en algunos momentos les dificultaba la preparación espiritual. Casi todos los maestros, el de Corán y jadices llegaba en la tarde, pero los músicos y los giradores llegaban por la noche para terminar en la madrugada. Así que un esfuerzo adicional por Rayab era mínimo.

Los frutos del ayuno de Rayab fueron inmediatos, justo el onceavo día del mes Jaidar Amir y Selim contaban con sueños importantes.

Jaidar soñó con sus quince compañeros, quienes cabalgaban por encima de el formando un círculo, su primo Abdul Rahman carga un estandarte blanco en el centro del círculo, con la punta rematada en un Sikke o gorro de derviche en el asta. Mientras los demás se agrupan en colores cinco son verdes, cinco amarillos y cinco negros.

Amir soñó que veía a través de una ventana hacia un desierto y en el se encontraban varias personas, una vestida de túnica larga le entregaba la soga de un camello negro.

Selim veía como un gran tapete se iba formando en el que se ilustraba un pequeño grupo de músicos Mevlevis, en una esquina se veían las letras árabes ta y sin entrelazadas, mientras le preguntaba al cardador “¿Qué es el sufismo?” y este le contestaba, “el que vez es el sufismo irreal, mañana verás el verdadero sufismo”.

Los tres sueños le parecieron al Mujib Efendi un verdadero festín de señales y de que el trabajo de meses era el correcto.

Siempre existe la disyuntiva, si el trabajo es el adecuado o el discípulo es el adecuado. En esta ocasión pareciera ser una de esas raras situaciones en las que ambos son los adecuados.

La interpretación dejó más que complacida a la comunidad, ya que significaba un triunfo para todos. El primero era un círculo con los más bellos nombres de Allah detrás del estandarte Mevlevi, Jaidar no había visto uno físicamente, pero era una gran señal para ser miembro de la Orden. El primer grupo, en verde, representan los nombres masculinos, mientras que los amarillos los femeninos y los negros son la trascendencia. El segundo sueño, indicaba que Amir sería en un futuro un guardián de derga o de tumba un yerragyi dede. El tercero es un recuerdo del sufi más importante de la antigüedad, Husain Mansur al Jalay, o el Cardador. En el sueño teje una alfombra con la escena de los músicos mevlevi con las iniciales del título de su libro “Tawasin”, y la frase que dice es idéntica a la que pronunció antes de ser ejecutado, a su discipulo Abu Bakr Shibli.

Al día siguiente que era el día del Sama, los tres muchachos participaron, Amir entró con los giradores, Jaidar cantó el Masnavi con los músicos en una forma tan bella que para el último selam los giradores se tomaron un tiempo adicional para disfrutar de aquella voz. Mientras Selim tocó como nunca, su virtuosismo era solamente opacado por una magnifica técnica musical.

El 27 del mes se celebró la ascensión del Profeta a los diferentes cielos, se leyó en comunidad el relato de Ibn Abbas sobre el Miaray, una gran fiesta con invitados externos, comida y oración por toda la noche.

Apenas se estaban recobrando de la fiesta del 27 cuando llegó el mes de Shaban. Un mes sagrado en el calendario islámico. Para muchos derviches el ayunar tres meses es una obligación, el primero es Rayab, luego Shaban y finalmente cuando todos los musulmanes están obligados a hacerlo, el mes de Ramadán. Se dice en una tradición del Profeta que el mes de Rayab es el mes de Allah, el mes de Shaban es el mes del Profeta y el mes de Ramadán es el mes de los musulmanes.

Del segundo al quinto mes del calendario Allah recomienda que trabajes lo más posible para que durante los meses sagrados te dediques a El y solo a Él. Los meses son Mjarram, Rayab, Shaban y Dhul Jiyá. En cambio los meses de trabajo son Rabi al Awal y Rabi Athani, Yumada al Ula, Yumada al Ajira. Para los muchachos estos meses habían sido mas que productivos, habían aprendido incluso oficios de los que podían ganarse la vida, aunque no era ese el objetivo. También tenían conocimiento en las ciencias Islámicas, en matemáticas y en la escritura, esto les permitiría en un momento, poder estudiar para juristas o jueces religiosos.

El día importante del mes de Shaban era el quince, se llama Lailatul bara, o noche del perdón. Se cree que esta noche se decreta lo que está por venir el próximo año, nacimientos, muertes, enfermedades, trabajo, es decir lo que ha de ganarse o perderse en la vida. Es por esto que se efectúa un ayuno en el día para simbolizar que el estómago vacío está por llenarse, el corazón vacío se llenará de la presencia de Allah. Esta noche se pide por todo Al que siempre tendrá una respuesta. Es una oportunidad para renovarse, juzgarse así mismo y corregir el camino, siempre pensando en acercarse más a Dios.

Un par de días antes de Ramadán, Jaidar reflexionaba acerca de la vida que había dejado, era casi un año de no ver a la familia, casi un año de la muerte de sus compañeros. La incertidumbre de haber hecho lo correcto, la vocación personal. Hasta el momento estar en la derga eran unas largas vacaciones llenas de aprendizaje, donde tienes todo y trabajas para mantenerlo. La vida en el mundo o dunia, en cambio te obliga a enfrentarte a imponderables, a problemas de todo tipo, casarse por ejemplo te hace responsable de otras personas y cualquier mala decisión afecta a la familia. Es imposible no equivocarse, pero que no sea tan grave.

El mes de ramadán representaba para los derviches enclaustrados el doble o el triple de trabajo del que normalmente tenían, cenas todos los días preparar y limpiar la casa diario y ejercicios espirituales durante las noches. Un verdadero gusto para las personas mayores es el mes del ayuno, muchos piensan si este será el último y no les dará tiempo para congraciarse con Dios. Muchos invitados venían del pueblo, derviches de otras órdenes que pasaban de peregrinación.

De los derviches que venían del pueblo se escuchaban historias acerca de la retirada del Imperio Otomano de Tabriz y del resto de Azerbaiyán y de cómo los misioneros Chias estaban avanzando, quienes durante el mes de Ramadán se prestaba para congregar a la gente en las mezquitas y comenzar la propaganda. Además el ejército Otomano no había sido derrotado sino solamente interrumpido en su avance.

Cuando se trataban estos temas Jaidar se encontraba entre dos banderas, se enfurecía, se entristecía y reflexionaba sobre su futuro personal. Tanto era su preocupación que durante las oraciones de la noche de la Majestad habló de esto con el Chelebi. Durante la noche del 27 del mes se celebra la noche de la Majestad, en la que se recuerda el descenso de la palabra de Allah a la Tableta Preservada, hecho que según el Corán tardó mil meses. De esta Tableta vendrían las demás escrituras reveladas, la Torá, los Salmos, los Evangelios y el Corán. En general el mes de Ramadán nos recuerda la continuidad de la revelación de Allah a través del Sagrado Corán.

El último día de Ramadán llegó una carta del Gran Chelebi de Konya Fahrudin Efendi, en la que alienaba a los derviches para seguir con la orden, felicitaba a todos de antemano por el esfuerzo durante el mes de Ramadán y en especial al Chelebi Mujib por mantener unida a la orden mas alejada de Konya en una tierra que ahora se volvía hostil hacia el sunnismo y que pronto lo sería para el sufismo. Por otra parte hacía una invitación a todas las comunidades en la medida de lo posible a efectuar el Jach o peregrinación mayor a la Meca, ya que consideraba que este era un momento muy importante para todo el Islam.

Esa misma noche Jaidar soñó algo muy curioso, se encontraba en una calle, en un momento que no se puede precisar si era de noche o no, tal vez un amanecer prematuro ya que los colores ambientales eran azules, no era una oscuridad ya que se podían distinguir los objetos, pero todo en tonos de azul. En cierto momento del sueño entendió que se encontraba en la Meca, esas calles le parecían desconocidas, entonces pensó en dirigirse al templo de la Kaba, cuando se dio cuenta de que su ropa interior estaba sucia con fluido íntimo de aspecto transparente. En ese momento pensaba estoy sucio y no puedo entrar así a visitar la Kaba.

La siguiente semana el Chelebi anunció que partirían a la peregrinación mayor, en dos semanas deberían partir para poder llegar a la ciudad de Medina y estar unos días ahí, para después llegar el primero de Dul Jiyá a la Meca. En cuanto a Jaidar, lo llevó al cuarto del Chelebi en donde se encontraban Ibrahim Baba, el jafiz Sami y el Imam Muhammad, sirviendo Ibrahim de testigo y los otros dos de escolta llevaron al muchacho hasta donde Mujib Efendi se encontraba hincado dando la espalda a la quibla. Jaidar se hincó y el Efendi lo tomó de las manos, recitó algo que no pudo entender y despupes se le dijo, “ahora eres un Mevlevi, hijo de Pir Yalal Udin, la iniciación que te acabo de dar te será confirmada por el gran Chelebi Fahrudin”. “Tu sueño en la Meca me indica algunas cosas notables sobre ti, tus dos compañeros también merecen la iniciación pero espero la tomen del gran Chelebi”.

Al finalizar las dos semanas de preparativos, se encaminaron los derviches a la Meca, en un viaje de varias semanas, a caballo y a pie, casi toda la comunidad, exceptuando los mayores tomaron camino. Con esto se ponía final al Jalvet.

Antes de partir a los jóvenes se les permitió escribir cartas a su familia, Jaidar escribió una a sus papás, otra a su hermano para Karima y otra a Sindi Baba.

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